5. D'una terra (II)

De una tierra (II)

Me alegraba sentir en el bosque
el sonido del hacha del leñador
en la cremosa quietud del aire
fragante de ruda y humo de madreselva.
Tu, leñador, como un dios abates
árboles de sueño, de leyenda oscura,
en el aire mágico de las soledades
. Allí, en verano, la brisa murmura,
la abeja liba romeros hechizados
y corre una agua cristalina y dura.

(Versió de Sebastià Goday)